La neuroproloterapia, también denominada infiltración perineural, es un procedimiento intervencionista mínimamente invasivo enfocado en el tratamiento del dolor crónico asociado a inflamación o irritación de nervios periféricos. Su finalidad es disminuir la sensibilidad dolorosa, modular la respuesta inflamatoria y favorecer la recuperación funcional del tejido afectado.
El procedimiento consiste en la aplicación de pequeñas cantidades de solución —habitualmente dextrosa en baja concentración— en el trayecto de los nervios superficiales comprometidos. Estas infiltraciones se realizan en puntos anatómicos específicos previamente identificados mediante una valoración clínica detallada, permitiendo actuar directamente sobre la fuente del dolor.
Está indicada en padecimientos como dolor lumbar y cervical persistente, tendinopatías, esguinces crónicos, síndrome del túnel del carpo, dolor de hombro, rodilla o tobillo, fascitis plantar y otras afecciones donde existe inflamación neurogénica. Al disminuir la irritación del nervio, se reduce el dolor, mejora la movilidad y se facilita el proceso de rehabilitación.
La neuroproloterapia se lleva a cabo en consultorio, bajo condiciones de seguridad y con apoyo de técnicas precisas que garantizan mayor exactitud en la aplicación. Es un procedimiento bien tolerado, con mínima recuperación posterior, lo que permite al paciente reincorporarse rápidamente a sus actividades habituales.
Como parte de un enfoque integral, suele combinarse con terapia física, ejercicios terapéuticos y fortalecimiento muscular. El objetivo no es solo aliviar el dolor, sino restaurar la función, mejorar la estabilidad de la zona afectada y contribuir a una mejor calidad de vida.